Los escasos rayos de luz entran anunciándome que ya es un nuevo día y hora de levantarse. Muy a mi pesar me incorporo para así comprobar que me duele la cabeza. Cuando era pequeña y estaba enferma,me traían el desayuno a la cama. ¿Dónde quedaron esos buenos momentos? Bueno, ahora mismo tan solo me conformaría con una enorme caja de paracetamol, así arreglaría la cuestión.
Entro en la cocina y hay un complot contra mí, lavadora sin sacar, los platos por ordenar, la plancha a medio terminar….¡el domingo pasa factura! Para ser casi las nueve de la mañana no es el mejor de los comienzos, pero intento convencerme a mí misma que el día puede mejorar, sólo es una actitud.
Al menos así, constipada y todo, puedo retrasar mis obligaciones un ratito, y con mi primera sonrisa voy directa a por la fuente de la felicidad matutina: la cafetera.
Conecto el ordenador y me pongo unas tostadas de mantequilla y mermelada. Sintiendo el frío me anudo la bata maravillosa tipo manta que compré en Primark por una cantidad irrisoria y rebusco entre zapatos y botas hasta dar con mis acolchadas zapatillas de invierno. Así me siento en el sofá a disfrutar de lo mismo como cada año: la antesala de los Oscars, las imágenes de las invitadas a los Globos de Oro 2012.
Entre las más elegantes vestidos de Dior, Vera Wang, Gucci, Zac Posen… sublimes con recogidos tan sofisticados que tan solo ponérselo ya merece un galardón. Me maravillo entre tanta elegancia y en pocos minutos ya tengo a mi favorita: Kate Beckinsale de Cavalli con un vestido palabra de honor en tonos pastel.

Y para evitar que la envidia se apodere de mí decido mimarme yo también. Siempre utilizo toallitas y tónico para limpiar y así poder aplicar con la piel preparada la crema hidratante. Una vez dentro de la ducha, el calor del agua permitirá que los productos aplicados penetren mucho mejor. Para estimular la circulación con gel y un guante de crin, y cuando tengo agallas alterno chorros de agua fría y caliente como remedio terapéutico utilizado en hidroterapia, para que el contraste ataque la temida celulitis. Para todo esto, nada mejor que ponerme música, mejor un directo y al salir te contagias de aplausos pudiendo dar las gracias a tu público. Qué, ¿que no?
Me pongo crema para manos y una específica de pies que tanto me aguantan desde tan solo con mirar qué tacones ponerme. Opto por la naturalidad con el maquillaje para la cara. Siempre protector solar, máscara de pestañas y un labial en tonos claros, muy finos.

Me suelto el pelo y elijo mi última adquisición de rebajas, que parece que cuanto menor es su precio, más viste tu alegría. Eh, ¡voilá! Todo ha empezado a cambiar…
No hay comentarios:
Publicar un comentario