jueves, 5 de enero de 2012

Cómo afrontar con éxito una entrevista de trabajo

¿Qué estarías dispuesta a hacer para conseguir lo que quieres?

Ayer fui al dentista, y por primera vez en mi vida no he tenido miedo. Mi hermana Susana ya ejerce y mientras que en la sala de espera ojeo unas revistas de moda pienso en lo bien que me siento por tener confianza, por estar tranquila, es como si en la mayoría de las ocasiones con mi dentista de la infancia hubiera boicoteado yo sola esa paz. Así es.

A menudo sentimos miedo e inseguridad cuando nos adentramos en el maravilloso mundo de las entrevistas de trabajo, sobre todo si ese puesto merece la pena, si sentimos que la felicidad absoluta llegaría si lo ocupásemos. La sala de espera se asemeja a la de un dentista, cuando nos llaman por nuestro nombre y apellido una voz interior grita “ha llegado tu hora” y nos ponemos de pie intentando atrapar todo el aire que es posible. Si en ese caso entrara tu hermana y pronunciara el nombre por el que te conocen en casa, sonreirías con ganas. Yo lo hice.

Para acertar, antes de ese día infórmate de cómo es la maravillosa empresa en la que quieres ingresar, dónde está ubicada y cuanto tiempo se tarda para llegar bien y con tiempo de anticipación. Conoce el ambiente y cómo visten los que podrían ser tus compañeros de departamento.

El día anterior cena ligera pero divertida y disfruta de una noche de sueño reparador. Si duermes bien, sonreirás mejor. Cuando suene el despertador, no lo lances contra la pared como algunas mañanas, incorpórate y déjalo sonar un poco, a veces hemos de permitir que todo tenga su función, tal vez esa alarma no suene tan mal. Ve a la ducha y pon la radio, Cadena Cien ¿por qué no?, canta, ríete y si eres atrevida llámales.¡Tienen un número gratuito!

Elige ropa formal y colores neutrales. Nada de vaqueros, zapatillas y en general el aspecto grunge. Es importante que la ropa te permita estar cómoda, así que deja las faldas ceñidas y los escotes para el fin de semana, porque te harán estar pendientes de ellos. Elige unos zapatos que te gusten, y mejor si son buenos. A simple vista probablemente no se note, hoy en día todos son fabulosos, pero tú lo sabrás y créeme lo darás a entender. Lleva un bolso de diario, elegante pero bonito.

Maquíllate. Elige la discreción y la naturalidad. No hay nada como tener una buena cara, por lo que si cumples con el sueño, tendrás medio camino recorrido. Si la noche deja huella, los laboratorios de cosmética nos dejaron como regalo de Reyes hace ya mucho el anteojeras. No lo pierdas. No abuses de sombras y coloretes llamativos. Con el rimmel y el brillo de labios estarás estupenda. No pruebes nuevos peinados, es conveniente elegir el peinado que ya sabes que te sienta bien. Cepillado y limpio siempre. Utiliza tu fragancia habitual, pero no vacíes el frasco. Ponte unas gotas antes de vestirte porque la piel está más preparada.

El entrevistador se acerca a ti y te estrecha la mano. Hazlo firme, muéstrale que has asistido para no marcharte sin trabajo. Centra la mirada la mayor parte del tiempo. Es como cuando uno va al oculista a leer letras y números pero en la entrevista no pierdes dioptrías, ¡ganas un puesto de trabajo!. Al dirigirte, recuerda hacerlo de usted, a no ser que te pida lo contrario.

Toma asiento una vez que te lo indiquen, manteniendo la espalda recta aunque si quieres cruza las piernas para así relajarte.

Procura no mover las manos, puedes entrecruzarlas con naturalidad y esto te ayudará. No fuerces tus posturas, recuerda que cuando disfrutas en tu tiempo libre no lo haces. Imítate a ti misma porque aunque no lo pienses con asiduidad has salido victoriosa en muchas otras situaciones. Piensa en hacer solo aquello que sea divertido, porque solo así cambiarás las situaciones.

Si te llaman de un proceso de selección para un puesto de trabajo no es solo porque reúnas las habilidades técnicas, es porque la suerte te sonríe y si lo crees te habrás superado antes de terminar la entrevista. Tienes habilidades personales porque todos las tenemos, ya sean más o menos, uno puede incentivarlas con el simple hecho de tener agallas de sentarse en una sala de espera, no es tan fácil, pero te mereces ese puesto y hasta puede ser realmente divertido.

Y cuando termines ve a comprarte un helado porque todas esas dudas y miedos se han quedado en la sala esperando, ¡a ellos no les volverán a llamar!

Cuando la próxima vez te encuentres en una sala, expira y deja que tu voz interior te llame como tú quieras, los límites los ponemos nosotros mismos. ¿Estás dispuesta a llegar?

Publicado en la revista "WE Mag" el 23 de diciembre de 2011.

3 comentarios:

  1. Fantástica entrada, muy acertados los consejos, aunque evidentemente el estilo, aunque neutro al elegir el vestuario, dependerá del puesto al que se opta.Por cierto, podrías publicar el enlace de la revista que lo la publicado?? No logro encontrarla, y doy por hecho que lo hay, verdad??? Ánimo con el blog!!! :)

    ResponderEliminar
  2. Respuestas
    1. Hola Bárbara!
      Gracias por tu opinión. Si, efectivamente el estilo ha de ir enfocado directamente para el puesto al que se opta, y como comento ahí, es importante saber cómo es ambiente y cómo visten en la empresa.
      ¡El enlace ya está arreglado! Gracias por avisarme ;)
      Un saludo!!

      Eliminar