jueves, 9 de febrero de 2012

Bridget Jones o "cuando los errores pasaron a ser decisiones"

Cumplir la dieta, dejar de fumar, beber menos copas, ahorrar a fin de mes, aplicarte diariamente las cremas de efecto anticelulítico o empezar a ir a un gimnasio… ¿para qué desperdiciar tu tiempo soñando cuando la vida real es mucho mejor?

“Sexo en Nueva York” nos ha mostrado con verdadero éxito que se puede tener más de treinta años siendo soltera y no vivir continuamente defraudadas con los hombres esperando a que nos den más de lo que nos pueden aportar (ellos también tienen ilusiones y se equivocan y también esperan de nosotras). Pero Bridget Jones nos demostró cómo serlo quedándose con la mejor parte, porque nunca antes las mujeres se han reído tanto de todo, incluso de sí mismas.

La primera bridget la descubrí cuando comenzaba a corretear como asesora de moda mientras me amenizaba con sus locas aventuras amorosas (cuando yo aún era una gran entusiasta con el uso del maquillaje)… Ella, impulsiva, inconstante y atrevida, incondicional de Alaska y la primera capaz de salir a bailar a la pista con “Like a Virgin” de Madonna.

Desde siempre las bridget han creído en la lealtad de su teléfono, se enamoran de algún fóbico al compromiso e intentan demostrar que se puede llegar al corazón de un hombre aparentando no estar muy interesada en él.

¿Cómo saber si un hombre es el adecuado después de diversos fracasos? Ellas han sido las que han descubierto la diferencia entre un complemento y un imprescindible de armario… Puedes encontrar un cinturón bonito y sofisticado, pero si no lo ves todos los días y esa ilusión no es suficiente, puede ser repuesto. Lo que no se puede reponer tan fácilmente es un traje de Armani, es para toda la vida.

Las bridget de ahora han reescrito sus normas: se hacen la pedicura y están siempre depiladas (y ahora encima ¡las hay de láser!); con un tipazo bárbaro y dignas de ser emuladas, se dejan llevar por el último grito en tendencias; compran en Ekseption y aprovechan oportunidades de Primark pero rechazan imitaciones; analizan las posibilidades cuando conducen por la autopista y ven las luces de neón para tomar la siguiente salida, ya no dudan: si hay patadas, las dan ellas y siempre con plataformas. Las bridget buscan potencial desconocido y no temen en ir a por ello.

Es cuestión de tiempo, un buen grupo de amigas como apoyo, tal vez unos cuantos mojitos para aprenderlo, y sobre todo saber reírse de sí mismas, como mi amiga Silvia que hace de ello una declaración de principios. ¿Por qué será que sobrevivimos sabiendo que el príncipe azul no viene a salvarnos y aun así le guardamos un sitio? Porque la vida lejos de ser insignificante, así resulta completamente espectacular. Es un reto.

Al fin y al cabo todas hemos sido un poco bridget, nos hemos sentado en algún sofá cómodo de Starbucks y mientras disfrutábamos de nuestro café latte esperábamos dar con nuestro Darcy, el hombre de traje, (el mío de Hackett)… ¡porque hemos aprendido a enamorarnos y a cometer locuras si es necesario!

Así que se puede fumar para dejarlo mañana, apartar la fruta para disfrutar del pastel, y pagar una cuota a un gimnasio que sólo te ha visto el día de la matrícula… pero hay fondos de armario que nunca pasarán de moda…

2 comentarios:

  1. Seguro q tu amiga Silvia es una gran tía! Me gusta tu artículo. Y si, yo tb he sido una Bridget!

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  2. es genial por que es cierto yo he una de allas, de las que digo este año voy a dejar de fumar, o de comer dulce pero es que no puedo, y sobre todo me ha pasado un par de veces es que me he apuntado al gimanasio y me ha salido caro por que solo he ido un par de veces jeje

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