martes, 20 de marzo de 2012

Las mujeres que más te definen son las que están dentro de ti

“Lo que quiero es ser una persona fuerte, conocedora a la perfección de la imagen que me gusta vender, segura de mi identidad y de la de las personas más allegadas que me rodean”. ¿Sí, segura?

En un día festivo me levanto temprano y me acerco a OpenCor, necesito nutella y una revista que me fascine, dejarme eclipsar por los focos y las mujeres que logran sus sueños, tal vez así el desayuno me sepa a Ritz.

Sisley, Kate Moss con la última colección de Mango, el estilo de Vanessa Paradis, bolsos de Marc Jacobs, zapatos de Roger Vivier, los labios rojos de Dior o los diseños de Vicky Martín Berrocal. Qué gran mañana.

Al fin y al cabo, nos dejamos impresionar por aquello que nos define, por “musas”, fuente de inspiración y modelos a seguir que nos ayudan a plasmar nuestra propia firma.

Si todo está inventado, ¿por qué será que necesitamos imitarnos?

Desde pequeñas nos acostumbramos a imitar. Sobre todo a las hermanas mayores, es como si éstas hubieran nacido con las respuestas del examen teórico de conducir.

Cuando me reúno con mis hermanas siempre pienso que la vida es un mercadillo, un abanico de posibilidades, encuentros que parecen entrevistas de trabajo pero con Martini. Lo cierto es que además de volver con bolsas de ropa del tamaño de las de Primark llenas de tesoros heredados, sus frases y experiencias llenan mis días siguientes. Tan fabuloso como si recibiera una “Glossybox”, un regalito a domicilio con productos cosméticos de alta gama. Todo puede ser.

Cuando la vida se complica o la ciudad se vuelve guerrera, si sólo tienes una moneda has de gastarla invitando a cualquiera de tus cinco hermanas a café.

María es sofisticada, siempre con un estilo ladylike muy Victoria Beckham. Una persona que tras una ducha rápida siempre está de moda, ella es tendencia.

Tan pronto es la persona más divertida del mundo como la más rápida en sortear obstáculos hasta conseguir lo que quiere. Entrar en su habitación es como ir a un spa: todo tiene luz, su armario infunde tranquilidad, ¡lo tiene todo! Y aunque pasen los años todo parece recién comprado, y sólo es mimo, proteger para que siempre todo brille.

Mi hermana me inspira un nuevo final de cuento, las renovadas cenicientas que a su pesar pierden un zapato en la escalinata pero tiran el otro por la ventanilla de su BMW de vuelta a casa. Vivir es asumir.

Lo que no saben es que a veces ellas son unas sandalias doradas de Gucci, simplemente espectaculares, capaces de superarse y a punto como la primavera de estrenarse. Su seguridad será la tranquilidad de los que la siguen, porque aunque ella no lo sepa cuando aún veíamos “Sensación de vivir” su estilo ya era digno de imitar: puede que yo tuviera que renunciar definitivamente a tener su flequillo perfecto, pero sí gastaba mi escasa propina en comprar las mismas revistas. Algo que hoy, a la vista está, ¡no estoy dispuesta a superar!

¿Deberemos así tirar por la ventanilla lo que queda para merecer una nueva oportunidad?