jueves, 19 de enero de 2012

Lo que te diferencia es lo que te hace maravilloso

En una gran ciudad de opciones infinitas, si te llama una amiga capaz de regatear en mercadillos de Shangai, ¡te puede hacer pensar en lo pequeño que es tu mundo!

Así que me voy a verla y me pongo un bonito sombrero, accesorio imprescindible para este invierno por su calidez y además se puede recuperar para el verano con atuendos más veraniegos. ¡Un sombrero nunca pasa de moda y siempre compite para ganar con cualquier complemento! El pelo también se viste…..

Cuando me acerco a ella respiro su nerviosismo, ese cálido aire de satisfacción, de ilusiones nuevas y de oportunidades inesperadas. Ni qué decir de su transformación física, espectacular más morena, con prendas de colores más claros, un estupendo bolso que lo habrá adquirido en algún puesto por el precio de un billete de metro y sus Ray-Ban, su seña de identidad, lo que realmente le hace exclusiva.

Me gusta pasear con ella por las tiendas porque fue quien me transmitió su habilidad por encontrar aquello que no se percibe al entrar, experimentar verdaderos flechazos incontrolables al pasar por delante de algún escaparate y no parar hasta dar con la versión más económica.

Aunque ahora utiliza iphone sigue siendo aquella que en un concierto de Coldplay llevaba mechero. ¡La esencia permanece!

Sarah ha vivido en ciudades fantásticas por motivos de trabajo y he de decir que desaparece igual que las tapas de los Tupper, de repente y sin venir a cuento. Dejó de esperar que las cosas fueran como uno esperaba, así que decidió ser leal consigo misma. Hizo las maletas.

Es como en la moda, cuando uno se libera de los corsés que se imponen y encuentra las ideas que más le favorecen, habrá acertado con su estilo y su forma de vida, ¿es el éxito?

Vivienne Westwood pronunció una frase que me encanta “si usted cree que algo está bien solo porque todo el mundo lo cree, no está pensando”.

A lo mejor no podemos irnos a Singapur y perdernos en un mercadillo, pero podemos subir al desván y encontrar una camisa de hace veinte años. Tal vez te descubras más a ti misma. Yo lo hice y caray, ¡me alegra haberla encontrado antes que mis hermanas!