¿Abril? Días grises y poco ánimo para salir de la
cama. Hace días decidí que no iba a permitir que: ni la lluvia, el despertador,
la calentura de mi labio, o el flequillo a medio crecer iban a impedirme que no
me sintiera como yo quería: ¡fabulosa!
Porque hay veces en que a una le
cuesta fingir el futuro para así obtener lo que quiere en el presente. Las
fuerzas flaquean y en las mañanas en que sufro por abandonar la protección de
mi cama derraparía por llegar a casa de mi vecina y así hacerle compañía al
cachorro que llora hasta el regreso de su dueña. Al fin y al cabo las penas
compartidas saben mejor.
La vida podría ser como el “El
show de Truman”, podrían sacar el Sol YA. Porque llega el instante en que somos
conscientes de que no hay más verdad en el mundo real que la que existe en
nuestro propio mundo artificial, el que yo misma me monto.
Y entonces descubres un pequeño
placer….esas prendas que te hacen sentirte feliz. Date un respiro sin pisar la
playa. Un biquini nuevo, pero evita probártelo si es blanco porque volverás a
llorar con el cachorro de tu vecina. Con estampados animales, en blanco y negro
o en print floral. Y además vuelven los bañadores retro, variedad y locura. Hace
unos días me fascinó una marca “Como un pez en el agua”. Añado unas gafas de
pasta y en color flúor, ¿será que podemos ver la vida del color que elijamos?
Así que influida por el color me
pinté las uñas de azul pastel, muy trendy, me fui a una entrevista para una
colaboración y en la prueba a la que tantas aspirábamos pensé que no hay
respuestas buenas o poco acertadas, solo depende de tu color, de tu enfoque, de
tu ánimo. Y salí fortalecida y con nuevos contactos. No te hundas nunca porque
el resto del mundo gana.
Así que me uno con la fantástica
película de Reality Bites para obtener placer de los pequeños detalles, porque
así llego a ver el rayo de sol, me tumbo en mi bonita toalla y anda…¡vuelvo a
estar bronceada!




